domingo 6 de abril de 2008

Teoría General de Sistemas - Parte I

Aunque ya han pasado muchos años, me atrevería llamar a la publicación de Teoría General de los Sistemas de Ludwig von Bertalanffy una revolución. Revolución en el sentido de un giro del clásico pensamiento mecanisista y analítico hacia un pensamiento totalizador e integrador.


El sistema es una emergencia de la interacción entre componentes que actúan bajo un determinado objetivo. La física clásica, que hacía uso del proceder analítico (separar las partes y resolver cada una de ellas dará la solución del total, método adoptado para tratar fenómenos en otras disciplinas), presentaba limitaciones que lo condicionaban a dos situaciones: que no existiese relaciones entre las partes o que sea mínima y que estas describan comportamientos lineales. Caso contrario el proceder analítico sería incapaz de abordarlo, sería necesario el enfoque de sistemas.

La Teoría General de los Sistemas es una recopilación y una suerte de emergencia de nuevos conceptos y teorías precisas y necesarias para comprender la ciencia de los sistemas y todas las corrientes que acarrea ésta. El enfoque clásico demostró ser un método bastante útil y deslumbrante hasta fines del siglo XIX, ya que los desarrollos en los diferentes campos del conocimiento se basaban en una determinada área del mismo; por ejemplo, la creación de una máquina a vapor o un receptor de radio eran competencia de un ingeniero especializado en dicha área, sin embargo, resultó insuficiente en la construcción de maquinarías basadas en tecnologías heterogéneas, como vehículos espaciales, en donde se conjugaba una serie de disciplinas como la química, física, electrónica, etc.


La justificación del "enfoque de sistemas" parte de las limitaciones del método clásico para abordar problemas de estas características

En campos como la psicología, la Gestalt de Piaget hace uso expreso de conceptos de sistemas; en sociología, Sorokin afirma que los fenómenos sociales deben ser considerados en términos de sistemas; en organizaciones, Scott basa su estudio partiendo de la teoría de sistemas. La teoría de sistemas es, entonces, una emergencia de de los distintos isomorfismos que predecieron a la formulación de la misma. Los isomorfismos son similaridades estructurales en diferentes campos de la ciencia, una especie de secreta tendencia en varias disciplinas, por ejemplo, el abordar un determinado problema en psicología resultaba muy parecido al abordarlo en economía.

La tendencia de las ciencias modernas es la incorporación de conceptos de sistemas en su estudio, claro está que el posicionamiento de un nuevo esquema conceptual o paradigma - haciendo mención a Kuhn - trae consigo opositores, seguidores y quizá opiniones imparciales. La historia nos revela esta afirmación, Copérnico con su teoría heliocéntrica, Einstein con la teoría de la relatividad, entre otras personalidades.

En el año de 1954 se creó la Sociedad para la Investigación General de Sistemas. Paralelo a este hecho fue el progreso de la cibernética de Norbert Wiener (1948), como resultado del avance de las computadoras. La cibernética introdujo el concepto de retroalimentación y se basó en la teoría de la información, teoría del control, entre otros.

Asimismo se desarrollaron otras teorías como la de los conjuntos, gráficas, juegos, autómatas, etc. que serán tratados posteriormente, los cuales guardan una íntima relación con la teoría de sistemas y la concatenación relacional entre todas permiten el desarrollo de conceptos, modelos y principios de la teoría general de los sistemas.